Este adiós me sabe a dulce de coco de Baní, a brisa fresca de primavera, a miel de acacías y a rosas silvestres. Este día por tanto tiempo esperado por fin ha llegado, más de una vez llegué a pensar que nunca me iría de aquí y es que nuestra historia ha sido reincidente, siempre lograbas encontrar la manera de que yo regresara a ti, ha sido una jornada llena de venturas y desventuras, aprendizaje y muchas experiencias.
Aún recuerdo mi primer día en la isla aunque no la fecha con exactitud (abril-mayo de 2009), era de noche y me sentía sola, nadie fue por mi al aeropuerto y no sabía a donde tenía que llegar, así que tuve que tomar el primer taxi que había fuera del aeropuerto y rezar porque no me pasara nada, confiar y dejarme llevar, porque no había de otra manera, sencillamente tenía que ser fuerte por mi y para mi. Y desde ese día hasta hoy, ha sido de esa manera, a mi manera.
De ti, mi querida isla, puedo decir tantas cosas. Tú eres la morenita de bonche y bachata, de caña de azúcar y ron, de tabaco y sonrisa sincera, tú eres la joven ligera de piernas largas que goza al caminar por la playa, tu piel es oscura, fuerte, perfecta como tu figura, tu mirada felina esconde muchos secretos, tu corazón es bondadoso y profundo, has sufrido mucho morenita a lo largo de tu historia, infamias y dictaduras que han corroido tu interior, aún así te mantienes altiva, con la frente en alto, mirando siempre al norte, siempre mirando hacia el mar.
Eres la altanera, la pija de piel pálida que mira por encima del hombro a sus hermanos, la niña mimada que vive en los tiempos de Casablanca, tu naturaleza es coqueta y apasionada, llevas el caribe en tus venas. También eres la solidaria, la que ayuda a los más necesitados, la que siempre anda en búsqueda de algo, la que sueña con un mejor mañana. Tú eres fertil tierra de contrastes. La niña sin rostro.
Yo te quiero a mi manera. A veces te reprocho y te aborrezco, pero nunca por demasiado tiempo, no te puedo odiar, nunca podría. Tú me has dado todo. Siempre te voy a llevar en mi corazón, en la piel y en el alma. Tengo tantas historias y recuerdos tuyos que siempre me sacarán una sonrisa de los labios. Tú me ayudaste a crecer, a ser más fuerte, a formarme como la mujer que soy hoy. Nuestros amores caribeños han concluido después de (casi?) de tres años y sólo puedo desearte lo mejor, mereces mejores gobernantes, un futuro más brillante. Tu tierra está bendita, siempre te levantarás no importando las tribulaciones por las que tengas que pasar, está marcado en tu estrella.
[Gracias.. mi isla bonita]